Mi rol
Trabajo como Web Manager en Elevam: llevo el desarrollo y la arquitectura de los proyectos web, desde la web corporativa hasta el e-commerce y sus integraciones. Me ocupo de que lo que construimos funcione, se pueda medir y aguante crecer.
Mi especialidad son las integraciones: conectar una web o una tienda con los sistemas que el negocio ya usa —CRM, ERP, logística, plataformas de venta— para que los datos viajen solos y desaparezca el trabajo manual. He construido middleware de sincronización bidireccional entre plataformas de e-commerce y sistemas externos, y automatizado procesos de facturación, reporting y gestión de leads.
En Elevam eso se traduce en webs rápidas, bien estructuradas y preparadas para SEO, AEO y GEO. Si la base técnica no está bien construida, cualquier estrategia de visibilidad se sostiene con alfileres. WordPress y WooCommerce son mi terreno principal, pero elijo la herramienta según el problema: arquitecturas headless con React o Next.js cuando aportan, y prototipos No-Code o Low-Code cuando lo que hace falta es validar rápido antes de invertir en desarrollo.
Empecé a programar para web a principios de los 2000 y llevo más de veinte años en esto. Desarrollé y coordiné portales públicos de alto tráfico en la Universidad Nacional del Litoral y en el Gobierno de la Ciudad de Santa Fe, donde lideré el equipo web y trabajé con estándares de interoperabilidad, accesibilidad y seguridad para servicios al ciudadano; algunos de esos sitios recibieron reconocimientos públicos. Después pasé al trabajo independiente como consultor técnico y lead developer para agencias digitales estadounidenses y bodegas internacionales, integrando plataformas como Commerce7, WineDirect o Shopify.
También me ocupo de la parte de liderazgo técnico: definir el stack, revisar código y acompañar a equipos distribuidos. Y de hablar en cristiano con quien no es técnico, porque buena parte del trabajo consiste en traducir un problema de negocio en una solución concreta y sostenible.
Cómo pienso
Automatizar sobre una arquitectura mal pensada solo acelera la deuda técnica.
En veinte años he visto muchas webs que no fallan por falta de herramientas, sino por acumulación: plugins que resuelven lo que serían quince líneas de código, maquetadores montados sobre otros maquetadores, dependencias duplicadas, consultas innecesarias. Todo aguanta hasta que hay que crecer.
Trabajo con tres criterios:
Estructura: antes de automatizar o escalar, la base tiene que estar bien modelada; si no, solo se multiplica el problema.
La herramienta correcta: WordPress, headless o No-Code son medios, no religiones; se elige según el problema, el presupuesto y quién va a mantenerlo después.
Medición: lo que no se puede medir con datos propios no se puede mejorar ni defender ante nadie.
Sigo escribiendo código, pero donde más aporto es pensando el sistema completo: qué se integra con qué, qué pasa cuando el volumen se multiplica y qué parte del trabajo puede dejar de hacerse a mano.
Con quién tiene sentido trabajar
Encajo mejor con proyectos que:
- tienen una web o un e-commerce que ya no da más de sí y necesitan orden antes que más funcionalidades,
- dependen de integraciones entre plataformas y quieren que los datos dejen de moverse a mano,
- buscan una base técnica que aguante el crecimiento, no un parche que dure hasta la próxima campaña.
Cuando algo no encaja o no es viable, lo digo antes de empezar. Prefiero una conversación incómoda al principio que un proyecto que se cae a los seis meses.
Si necesitas que tu web deje de ser un problema y pase a ser una base sobre la que construir, tiene sentido que hablemos.
¿Crees que podemos ayudarte?
Cuéntanos en qué punto estás y ordenamos el siguiente paso juntos.
